He tenido muchas experiencias divertidas en el extranjero, pero hoy hablaré sobre una muy reciente que me dio mucha risa y vergüenza al mismo tiempo. Aquí en Quebec, todos los domingos Dany, Ivanna, Fer y yo vamos a Wal-Mart a comprar la comida de la semana. Como de costumbre, el domingo fuimos a comprar al súper donde compramos carne, salmón, pollo, verduras y más. Todo iba bien hasta la hora de regresar. Cuando íbamos de salida checamos la aplicación del camión para ver en cuánto tiempo llegaba y decía seis minutos. Ya estábamos a fuera de Laurier, en eso vemos que llega el camión y todavía no cruzábamos la calle. Faltaban dos segundos para que se terminara el paso peatonal del semáforo y corrimos. En lo que íbamos corriendo por la calle, se me rompe una bolsa del súper, solo volteo y veo los paquetes de carne y brócoli regados por toda la calle, estaba deteniendo todo el trafico y al camión. Rápidamente Ivanna pateó la comida hacia la banqueta, agarré lo que estaba tirado todo enlodado y corrí hacia el camión para no perderlo. Sí logramos subirnos, pero todo estaba sucio de nieve con tierra, hasta mis pantalones. Fue una experiencia que jamás se me va a olvidar por todo el nervio y la risa.
